
Hace algo más de una semana el Parlamento vasco pidió que la Vuelta y la selección española volvieran a Euskadi. Y digo yo, es triste que unos cuantos políticos tengan que hablar sobre deporte en su horario laboral. Ya está bien de tanto nacionalismo de boina, metralleta y pandereta que tanto daño nos está haciendo cuando vamos a dar una vuelta por tierras españolas. Los países tipo condado o minifundio son propios de la Edad Media. En fin, no hay más ciego que el que no quiere ver.
Estamos en un país con una tasa altísima de paro, somos los que menos estudiamos, los que tenemos más fracaso escolar, etc. Parece que lo más importante es que cada uno sea un señor feudal. Sigamos mirándonos el ombligo.
Yo no entiendo mucho de Historia, de Geografía o Política. Sólo juzgo lo que veo, como cualquier persona. No entiendo qué pasa en este país (entiéndase España) pero algo se habrá hecho mal o muy mal para que haya tanta gente que no se sienta español. Esto del problema independentista también lo tienen en Francia con los corsos, bretones y normandos; con los escoceses e irlandeses del norte, los británicos; con los quebequeses, los canadienses; con la liga norte, los italianos; con chechenos, los rusos; con los flamencos, los belgas francófonos; con los tibetanos, los chinos... En fin, que en todas partes cuecen habas así que dejémonos de tonterías.
El hecho de que la selección juegue en el País Vasco debería ser algo normal, pero claro, a los españoles no nos va ese tipo de normalidad. Somos algo más retorcidos. Nos va más la locura y ondear los trapitos de colores. Yo os deseo mucha suerte en vuestras aspiraciones. Mientras tanto seguiré viendo los toros desde el Norte de España. Agur, adeu, adiós.



